Tocache DESPUÉS DEL TRUENO

Las noches tranquilas en Tocache
Las noches en Tocache ya no son de sangre y fuego. Ahora fluye el comercio dispar y la diversión pueblerina al más puro estilo de la selva alta. (Foto del autor de la nota)

El auto nuevo de Pizana Express, ingresa raudo y polvoriento a la ciudad de Tocache por una carretera asfaltada, inaugurada en enero del año pasado que ha perennizado al ex presidente Fernando Belaúnde Terry. Pero, la dichosa vía tiene apenas 38 kms, desde Puerto Pizana. Si uno quiere llegar desde Tarapoto hasta este punto de la selva sanmartinense tiene que soportar unos 80 kms, de recorrido por una tripa angosta llena de enormes huecos que las lluvias del verano lo han dejado casi intransitable, a partir de Campanilla, la tierra de Demetrio Chávez Peñaherrera, alias “Vaticano”.

Justo cuando arribamos a Tocache, suena fuerte en el auto la melodía de Disco Inferno, la inolvidable canción del grupo estadounidense The Trammps:Arde nena, arde/ arde nena, arde, ¡Fuegos masivos, sí!/cien grandes historias/la gente escapando/todos bajando por el tejado: ¿puedes oírlo?/los colegas en llamas/gritando fuera de control/todo era tan entretenido/…arde nena, arde”, entona socarronamente Jimmy Ellis, el cantante que hizo famoso el tema en  discotecas mundiales, luego de entrenarse como banda sonora en la película Fiebre de Sábado por la Noche, en 1976.

Son casi las 6 y media de la tarde y el sol ya cae por el oeste de las montañas verdosas de Tocache. El ambiente soporífero es intenso aún. Hasta esta hora se han acumulado unas largas 27 horas de viaje en bus y en automóvil, por la ruta Trujillo-Chiclayo-Moyobamba-Tarapoto-Juanjuí y, finalmente,Tocache.

Escuchar a The Trammps, pero, sobre todo, Disco Inferno, ahora, en pleno Tocache, parece divertido y hasta nostálgico. Pero, el único infierno que conocieron los tocachinos allá por las décadas de los 80´y 90´, fueron las balaceras y ríos de sangre, en todo el Alto Huallaga, en una mala época de furia letal desatada, primero, por el narcotráfico y luego por Sendero Luminoso, y cuando no, por el propio Estado, que militarizó la espesura selvática.

¡Oh,Tocache!

Plaza de armas de Tocache
Plaza de armas de Tocache (foto del autor de la nota)

Tocache Viejo es lo primero que aparece a nuestra vista. Pero, en el camino ya hemos pasado varios asentamientos que han tomado el nombre de pueblos de otras regiones, como Nuevo Casma, Nuevo Horizonte, Nuevo Pataz o Nuevo Jaén. Son casuchas desperdigadas allí nomás a la berma de la carretera, y el preludio de otras construcciones que se han extendido masivamente en el Nuevo Tocache, más urbano, más comercial: la capital provincial, que es atravesada, literalmente, por el caudaloso rio Huallaga.

Enclavada al sur de la región, Tocache es una de las 10 prometedoras y ricas provincias de San Martín, que se extiende en la parte alta de la cuenca del Huallaga con su 1´142 mil kms² de superficie, de gran potencial agropecuario e insuperable belleza natural con paisajes casi edénicos, que ni el narcotráfico ni el terrorismo han podido borrar.

Conformado por cinco distritos, la provincia, se divide en Tocache, la capital, Uchiza, Nuevo Progreso, Pólvora y Shunte. De todos ellos, los dos primeros son los de mayor desarrollo social, económico, político y comercial. En Tocache y Uchiza se levantan las mayores empresas de producción de palma aceitera así como del más rico cacao del Alto Huallaga. Igualmente, son los que tienen los mejores servicios básicos, desde energía, pasando por agua, saneamiento, salud y educación.

Con razón, John Bogarín, un desprejuiciado discyockey de uno de los tantos centros nocturnos de Tocache nos dice, con ese dejo pueblerino del lugar y casi tomándonos el pelo, que ahora en su comarca se exporta pbc de la buena: “¡Claro, pasta básica de cacao ¿qué creías?, ja, ja, ja”.

Tiempos aquellos

Paulatinamente la provincia de Tocache ha cambiado radicalmente por lo menos durante los cinco últimos años, y con ello, todo el Alto Huallaga, una de las zonas más convulsionadas, social, política y militarmente, en toda la selva del país.

Da la impresión, cuando uno se pasea por estas comarcas, que las comunidades trataran de recuperar el tiempo perdido de su primer periodo extractivo mercantil, de inicios del siglo XX que duró hasta la década del 70, con la época de la instalación de las grandes plantaciones de palma aceitera y las plantas extractoras de aceite crudo de palma, iniciadas por el Estado peruano, seguido por algunos inversionistas privados.

Ese auge se quiebra dramáticamente en los ochenta al producirse un cambio de la economía en la zona que pasa a depender exclusivamente del monocultivo de la hoja de coca. Lo que sigue es historia que nadie quiere recordar: las grandes plantaciones de cocales que originaron infinidad de laboratorios clandestinos de elaboración de pasta básica y el ingreso del fuego cruzado de los paramilitares, senderistas y narcotraficantes de todo pelaje.

A partir de la mitad de los años noventa, aun cuando la insania no dada tregua en el Alto Huallaga, la economía comienza a diversificarse. Retornan los cultivos de arroz de baja escala y se fomenta el cultivo del cacao y otras especies. Fue por estas épocas que ya se respiraba nuevos horizontes en la zona, pero existían lógicos temores.

En realidad, el empuje comercial  y económico de la provincia lo vienen logrando los inmigrantes, más que los propios tocachinos. Las cifras oficiales de instituciones internacionales  muestran esta realidad que no debería llamar la atención. En una encuesta realizada a un total de 279 familias, el 46% de los entrevistados proceden de la sierra, 3% de la costa y 4% del resto de la región San Martín. El 47% dice ser natural de Tocache, pero con ascendencia andina, principalmente de Cajamarca y La Libertad.

La población de toda la provincia, según el último Censo Nacional del 2007, es de 72,346 habitantes. De ese total 36, 510 están en el área urbana y 35,836 en el área rural. Uno se topa en cualquiera de los cinco distritos con grandes contingentes de niños y jóvenes. Los mayores porcentajes (casi el 85%) están entre las edades de 10 hasta los 20 años. Los viejos de más de 50 años son apenas el 7% del total de la población.

Damero urbano

El damero urbano de TOCACHE.  Foto Ernesto Chavez Aliaga
Vista aérea de Tocache (foto Arango)

Visto desde el aire, la ciudad de Tocache parece un damero de cuadras y manzanas de viviendas de todo tipo, pero proliferan ahora los edificios de ladrillo y cemento, especialmente para el comercio y los servicios diversos. Sin embargo, muchas de sus arterias son aún terrales descuidados por el municipio.

En el entramado urbanístico e industrial, algunas zonas de la provincia tienen las mejores condiciones (aptitudes o vocación, dicen los entendidos) para el desarrollo urbano (ciudades) e instalaciones industriales. Los técnicos valoran las áreas naturales protegidas y los mapas forestales. Y están alertas a la vulnerabilidad del terreno, la dotación de servicios básicos, accesibilidad a vías de comunicación, zonas planas y libres de erosión e inundaciones.

Los expertos ya han determinado en la provincia las zonas de mayor vocación para el desarrollo urbano y la instalación del aparato industrial. Se localizan en el área de influencia de las ciudades o centros urbanos de la provincia de Tocache, Nuevo Progreso, Ramal de Aspuzana, Santa Lucía, Uchiza y Bambamarca, en zonas adyacentes a la carretera Fernando Belaúnde Terry.

Por el contrario, las zonas de menores aptitudes para estos menesteres están en las partes menos accesibles, geográficamente accidentadas o muy vulnerables a la inundación o deslizamientos y alejados de la carretera.

Danza con lobos

Salir al alba, rayando las 5.40 de la mañana de Tocache, y con un airecito caliente que te golpea el rostro cuando el auto enfila hacia Puerto Pizana, es placentero y espectacular. A la salida del pueblo, la discoteca Millenium está aún en todo su furor y los parroquianos bailan hasta en la puerta de ingreso. De su interior sale una intensa tonada de música disco que también conozco: Coco Jambo, que lo canta un tal Mr. President, y que me transporta, de hecho, a la década del noventa. ¿Por qué le gustará tanto la música disco ochentera y noventera a los tocachinos? ¿Será porque el presidente Huamala levantó el 30 de junio último el Estado de Emergencia en todas las poblaciones del Alto Huallaga, incluido Tocache? ¿Por eso danzan con Mr. President?

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Rondero, en uno de los tantos atajos, entre Campanilla y Puerto Pizana. Nótese el arma que carga. No es para matar pajaritos. (Foto del autor de la nota)
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