LOS FALSARIOS y el caldo de habas

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Diario La República, edición del 19 de octubre del 2016

“En todas partes se cuecen habas”, es la típica expresión española que empleamos cuando acontece algo desagradable u observamos alguna injusticia alrededor nuestro. Pensamos, entonces, que no solo ocurre con nosotros sino que se presenta en cualquier otra parte en sucesos análogos.

Pero claro, aun cuando el haba es una deliciosa legumbre, rica en proteína vegetal, de excelente calidad energética, además de benéfica para nuestro tracto intestinal, el tema aquí no se reduce a las propiedades de la Papilionácea. Tampoco pensamos conocer-por ahora- los beneficios de un buen caldo de habas, sino, para presentar analogías de presuntos ilícitos penales en el Congreso y en la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), porque, efectivamente, “En todas partes se cuecen habas”.

“El padrino de Keiko”

Por ejemplo, Moisés Mamani Colquehuanca es un congresista de la aplastante mayoría fujimorista a quien la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez de Juliaca (Puno), iniciará una investigación administrativa interna por haber presentado el año 2004 un certificado de estudios que acreditaba haber concluido, supuestamente, su secundaria en el Politécnico Los Andes de Juliaca. Dicho documento fue presentado por Mamani para ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de la universidad sureña y obtener así el grado académico y título universitario, respectivamente.

El documento resultó falso y el 26 de julio último la fiscal de Prevención del Delito, Lily Gonzáles, intervino los archivos y actas del Politécnico Los Andes.

El caso se investiga en la segunda fiscalía penal de la provincia de San Román (Puno) a cargo de Manuel Fernando Guarnizo Alfaro y fue el diario La República el que remitió a la fiscalía en setiembre último los documentos que acreditan la falsedad de los estudios del legislador Mamani Colquehuanca.

En su hoja de vida para postular al Congreso de la República el denominado “padrino de Keiko Fujimori”, declaró que había estudiado secundaria en Moho (Puno) y Arequipa. La fiscalía de Juliaca comprobó que era falso.

¿Qué hará ahora la Comisión de Ética Parlamentaria del actual Congreso, presidida por el fujimorista Segundo Tapia? No sabemos, pero intuimos por dónde va la aplanadora congresal naranja.

Doña Flor

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Citación a la denunciada, por parte de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Trujillo.

El segundo ejemplo es más local y nos atañe. Se trata de la investigación preliminar que ha iniciado la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Trujillo, del Ministerio Público, por el presunto delito contra la Administración de Justicia, en la modalidad de Falsa declaración en procedimiento administrativo contra Flor del Rosario Díaz Díaz, profesora de la Universidad Nacional de Trujillo, a raíz de un título profesional presuntamente falsificado.

Carmen Nohelia García Lecca, fiscal a cargo del caso, dispuso una investigación preliminar de 60 días.  La imputada ya rindió su declaración el miércoles 12 del presente mes. También lo hizo Santiago Uceda Duclós, actual Decano de la Facultad de Educación y Ciencias de la Comunicación de la UNT, unidad académica a la que pertenece la mencionada docente.

La denuncia, recogida por el Ministerio Público, fue interpuesta por quien esto escribe, por tratarse de presuntos delitos en agravio de la Universidad Nacional de Trujillo, del Estado y contra terceras personas. Este sustento, probablemente, es el que ha sido valorado por la fiscalía a cargo de la investigación.

Flor Díaz Díaz, es profesora Asociada a dedicación exclusiva en el departamento académico de Filosofía y Arte de la Universidad Nacional de Trujillo. Utiliza el título profesional de “Licenciada en Educación Secundaria, especialidad en Ciencias Sociales: Historia y Geografía”, presuntamente expedido el 28 de octubre de 1997 a nombre de la Nación, por la Universidad Nacional de Trujillo. Ella ingresó a la UNT, vía concurso público, el 26 de julio del 2000 y a partir de allí escaló niveles y cargos administrativos. Actualmente preside la Red Regional de Universidades Saludables, representando a la UNT.

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Título universitario presuntamente falsificado. Nótese las dos especialidades en el diploma que la UNT no otorga. Difiere, además, de la especialidad que se consigna en la Resolución Rectoral N° 2080 del 28 de octubre de 1997

En todo este embrollo administrativo y legal, resulta curioso el caso, pues la Universidad Nacional de Trujillo, no ha otorgado ni entrega actualmente títulos de tal naturaleza en la especialidad aludida; es decir, de “Ciencias Sociales: Historia y Geografía”, según se constata en el propio Estatuto de la UNT, tanto en la versión debidamente aprobada y publicada el año 1994 (anterior a la fecha de la titulación de la mencionada profesora) así como de las publicadas los años 2009 y 2010, respectivamente, como para presumir o descartar una posible convalidación.

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Arriba, Resolución Rectoral NB° 2080 del 28.de octubre de 1997. Abajo el listado oficial con la especialidad de la docente denunciada, diferente a las dos especialidades que figuran en su diploma del título.

El 28 de octubre de 1997 la Universidad Nacional de Trujillo expidió la resolución rectoral N° 2080-97, donde se resuelve conferir a la profesora Flor del Rosario Díaz Díaz el título profesional de “Licenciada en Educación: especialidad Ciencias Sociales”, y como tal debería figurar en su diploma que le fuera entregada en ceremonia pública de colación en la misma fecha de la resolución. Sin embargo, eso no ocurre así.

El caso se agrava pues dicho documento presuntamente alterado está inscrito de manera oficial, en el libro de títulos N° 097, registrado con el N° 24589, y fojas N° 054, tal como lo consigna oficialmente la propia Oficina de Secretaría General de la Universidad Nacional de Trujillo, a través de una constancia expedida el 16 de marzo de este año por el profesor secretario de la UNT.

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Constancia recientemente  otorgada por Secretaría General de la UNT donde figura con pelos y señales la inscripción del título presuntamente falsificado. El documento es un monumento a la contradicción, pues difiere de la Resolución rectoral N° 2080-UNT donde la especialidad es una sola, no dos.

Como sabemos, no es la primera vez que la UNT encara este tipo de problemas. Ya desde el año 1989 hasta el año 1991, según registros periodísticos de entonces, la comunidad trujillana fue testigo de los escándalos por tráfico de notas, de actas, de convalidaciones, de graduaciones y de titulaciones, denunciadas por el entonces decano de la Facultad de Ingeniería, Masahiro Iwanaga Angulo.

De esa época data el caso del supuesto título falso del ex candidato presidencial de APP, César Acuña Peralta, expuesto en la primera vuelta de la reciente campaña presidencial. Curiosa y lamentablemente, el trámite para la titulación en la UNT de la profesora Flor del Rosario Díaz Díaz, coincide por esa misma década.

¿Qué hará entonces la Oficina de Control Interno en este caso? o ¿qué ha dispuesto la universidad, dado que la Fiscalía le ha pedido ya a los funcionarios de la UNT copia fedateada del título oficial otorgado a la mencionada docente el año 1997?

La hipocresía social

En ambos casos, en el de Mamani Colquehuanca y de Díaz Díaz, investigados actualmente por el Ministerio Público, bien podrían responder al conflicto existencial del ser humano, entre el bien y el mal, vieja dicotomía cuyos orígenes se remontan al siglo XIX: es decir al de la respetabilidad externa y la lujuria interna y su tendencia a la hipocresía social, la “duda social”.

Podríamos pensar que solo ocurría en la ficción literaria. Que el lado miserable del ser humano podría estar solo representado en la famosa novela de El doctor Jekyll y el señor Hyde, del escritor inglés Robert Luis Stevenson. Es decir, las dos caras del mismo personaje: una misántropa y malvada, la de Hyde y, la otra, de Jekyll, simple terrenal.

Pero también podría tratarse de Jano, que para algunos es el dios romano del pasado y del futuro, al mismo tiempo y, para otros, como en la novela La caída, de Albert Camus, un personaje de aspectos disímiles entre sí, aludiendo literalmente a la hipocresía.

O, por qué no, el actualísimo personaje de la tira cómica del humorista argentino Guillermo Divito: El otro yo del Dr. Merengue, atildado tipejo, correcto y educado que nunca pierde la compostura pero que tiene un rostro oculto, al que su inconsciente freudiano sale a decir lo que realmente piensa o hacer lo que niega en su prédica.

Después de todo, como bien lo apunta Carlos J. García, “la capacidad de fingir del ser humano se encuentra extraordinariamente desarrollada (…): toda propiedad, cualidad o condición humana puede ser falsificada, como otras cosas que se falsifican para ser vendida como si tratara de originales”.

En suma: pura hipocresía, escasa o nula autenticidad, falsas apariencias, engaño, trampa, embuste. Solo se espera que el Ministerio Público cumpla su papel, en los casos de Mamani y de Díaz, para adecentar la política y el magisterio de la docencia universitaria, de manera que uno pueda degustar, sin indigestarse, un buen caldo de habas.

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