“CONVERTIR LA OPINIÓN EN VERDAD, es declarar inocente a Fujimori”

 

Ayacuchano, de Puquio para ser exacto. Rodrigo Montoya Rojas (1943) antropólogo, sociólogo y escritor, con doctorado en la Universidad de París. Profesor visitante de varias universidades de Europa y América. Autor de innumerables obras sobre problemas multiculturales, derechos indígenas, democracia y otros títulos sobre la historia social, económica y cultural del Perú. Montoya, estuvo recientemente en la Universidad Nacional de Trujillo donde conferenció sobre métodos y técnicas combinadas en investigación científica. Este es el resumen de un amplio diálogo con él sobre lo que pasa en el país y sus posibilidades.

  • ROMR 04
    RODRIGO MONTOYA: en diálogo franco y puntilloso sobre lo que ocurre en el Perú hoy. Habla de la política, del poder, de la historia y de la prensa.

    ¿La situación política y jurídica de los tres últimos presidentes del Perú reflejan el drama de la sociedad peruana?

  • Expresa la pobreza de la política peruana, el drama ético. La política está llena de pequeños ladrones, de sinvergüenzas. Eso no es nuevo. Hay un libro maravilloso de Alfonso Quiroz, sobre la historia de la corrupción en el Perú, que es la historia de la vergüenza del Perú…Sin embargo, a pesar de ello, antaño la derecha tuvo a excelentes librepensadores. Don José de la Riva Agüero era un hombre inteligente. Publicó un par de libros a los 20 y 25 años, con una calidad extraordinaria. Después se volvió facho. Pero esa derecha tuvo gente inteligente. De Víctor Andrés Belaúnde, me quito el sombrero. Era un tipo que pensaba, escribía. Ahora la derecha no tiene un hombre, ni uno solo. La calidad intelectual, la inteligencia, el nivel ético desapareció.
  • ¿Si la derecha ilustrada despareció ahora que tenemos?
  • Tenemos una derecha achorada, bruta, torpe. La derecha se ha ido devaluando sola, igual que la izquierda, clavándose cuchillos de dimisión, permanentemente.
  • ¿Cree usted que la política en el Perú es una interminable lucha entre verdades a medias, serias omisiones y versiones enfrentadas, como alguna vez lo planteara el profesor norteamericano de historia, Martín Jay?
  • En política hay confrontación, conflicto. La política en su sentido más profundo lleva un conflicto de clases irreversible en el que se enfrentan dos posiciones con la ambición de que una debe eliminar a la otra. Eso implica que en la política la muerte, el asesinato, la cárcel injusta, el crimen político y la mentira, son opciones. Entonces, eso no es nuevo. Basta leer el texto fundador de la ciencia política “El Príncipe” de Maquiavelo. Él decía a los futuros reyes: ustedes tienen que saber gobernar, pero para gobernar bien, quedarse en el poder, también hay que hacer cosas horribles, porque eso es parte de hacer el gobierno. Es el consejo de un sabio. ¿No es maravilloso Maquiavelo? Este personaje es una especie de antecesor de los asesores políticos que hay en nuestro mundo que están en la sombra…
  • ¿Está usted refiriéndose a Montesinos, en el caso de Perú?
  • Usted acertó: Montesinos es el Maquiavelo más perfecto que parió el Perú…eso es seguro. Su príncipe, fue Fujimori, qué duda cabe.
  • En 1959, George Orwell afirmaba lo siguiente: “En nuestra época, el lenguaje oral y escrito de la política es casi siempre una defensa de lo indefendible (…), que las mentiras suenan como verdades y el asesinato como algo respetable (…). Después de más de medio siglo de escrita esta frase ¿Le parece algo cercano a nuestra realidad, la cita de Orwell?
  • Sin duda, porque el fenómeno político que es el uso y abuso del poder en esencia, tiene como consecuencia la devaluación de las palabras, el cuestionamiento de las verdades. En nuestros tiempos estamos asistiendo a un proceso terrible que es poner en cuestionamiento el concepto de verdad. ¿Usted ha oído hablar, y lo repiten los medios de comunicación, todo como una letanía, en la prensa escrita, la tv y la radio, que cada uno tiene su verdad? Se habla de una estriptisera o de uno de esos personajes de la televisión, de estas señoritas de calzones cortos, que dicen: “voy a decir mi verdad”. ¿Qué demonios es esto? ¡Cada uno no tiene una verdad! Lo que cada uno tiene es una opinión sobre las cosas. Y la verdad no es una opinión. Convertir la opinión en verdad, es convertir a Fujimori en inocente, a los militares que han asesinado en demócratas y en dudar de las personas honradas y honestas del país.
  • En cuatro años el Perú conmemorará su bicentenario de proclamación de Independencia. Hablando utópicamente ¿cómo deberíamos celebrarlo?
  • No he pensado como celebrarlo porque me angustia más como se celebra y creo que la ocasión es oportuna porque la ignorancia sobre nuestra independencia es monumental. La independencia, en serio, para decir sí hubo una república que dio nacimiento al Perú, fue con la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824; y no solo la independencia del Perú sino del conjunto de países, quienes vienen a ayudar al Perú, porque la nuestra fue la capital del reino. En el Perú estaba el poder monárquico principal y si triunfaban en Argentina y Chile y el Perú quedaba en manos de la monarquía, esa independencia no estaba segura. ¿Sabe usted que el ejército peruano no existía cuando la batalla de Ayacucho?
  • ¿Y cómo es que se ganó la guerra?
  • ¡Porque era el ejército de Bolívar, señor! El ejército de Bolívar fue de gente pagada, de gente que cobraba por su guerra y sus servicios. Los que pelearon por la independencia y la patria y no cobraron un centavo fueron los de abajo. Por eso el Perú vive su tragedia.
  • Rodrigo Montoya 01
    “Una cosa es opinar y otra cosa es la verdad. Los periodistas confunden a menudo esto y replican en sus medios opiniones como si fueran la verdad de los acontecimiento: esto es gravísimo para la propia prensa”.
  • ¿No le parece escéptico su comentario sobre el Perú?
  • No, no es escéptico. Es la realidad. Que me desmientan que no es así. Yo le doy otro dato: sabe usted que el primer presidente del Perú- se llamaba de la Riva Agüero-era un príncipe de la colonia, un heredero de todo lo que dejó España y que a los 35 años lo tuvieron que convertir en coronel para que pueda aspirar a la presidencia. Y para ser presidente del país al señor Riva Agüero lo nombraron mariscal. Es decir, nuestro primer presidente constitucional del Perú fue un hombre que nunca fue militar, nunca disparó un tiro, que pasó de la nada a coronel y de aquí a mariscal. Esto es verdad, historia pura.
  • ¿Cuál es su visión sobre la universidad peruana?
  • Que la universidad peruana está en un momento gravísimo, porque por un lado viene la privatización de la universidad para someterla a los intereses de las grandes empresas y del capitalismo y, de otro, el abandono de la universidad por parte de la izquierda que no supo aprovechar el momento feliz que tuvo a partir del 60. La universidad peruana tenía un espíritu crítico, pequeño, pero lo tenía.
  • ¿Diríamos que los males de la universidad peruana están en relación directa a su estructura o a la cultura de sus actores sociales?
  • La Universidad es un fragmento de la sociedad y la universidad está como está en función de cómo está el país y está pensando únicamente en los valores capitalistas, de la realización, de la ganancia, del rendimiento, de la eficiencia, de los puntos a obtener, competencia entre profesores y de olvido total de los grandes esquemas de interpretación del país. ¿Dónde están los ensayos tipos Porras Barrenechea, Basadre, Arguedas, tipo Luis Valcárcel y Julio C. Tello? ¿Cuántos de nosotros estamos tratando de llegar a eso? Es dramático.
  • ¿En qué medida ha impactado en el país lo que usted llama “distorsión de la realidad”, a través de la prensa en el Perú?
  • La prensa cae en un gravísimo error porque está sustituyendo la información por el comentario comprometido. Y es una cuestión gravísima, porque una cosa es un informativo que da cuenta de lo que pasó, aunque haya tijeras para unas cosas y otras no. Pero una cosa es decir que la huelga de los maestros en el Cusco continúa y han pasado tales y tales cosas en estos días. Hay un nivel de información de los hechos y otra del comentario de los mismos. Pero no se pueden confundir las dos cosas. ¡Eso es gravísimo para la prensa! Ocurre en la televisión, en la prensa y los comentaristas pasan a ser cuatro gatitos que solo comentan el día a día y nadie está comentando ya no el día a día, o el año a año o el siglo a siglo. Para eso debería haber una derecha ilustrada, no una bruta y achorada, como se la ha tildado ¿Es dramático para el país de hoy, no le parece?
  • (Entrevista publicada en el diario “La Industria” de Trujillo el 30.07.17)

 

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